Quien ha recorrido Lambayeque o Piura lo reconoce enseguida: un árbol de copa ancha que resiste el sol, el viento y los años sin lluvia. Es el algarrobo, el árbol del bosque seco del norte del Perú. Durante generaciones ha dado sombra, leña y, sobre todo, sus vainas dulces.
De la vaina al jarabe
La algarrobina nace de esas vainas maduras. Tradicionalmente se remojan y se hierven, el jugo se cuela y luego se concentra a fuego lento, con paciencia, hasta volverse un jarabe oscuro, espeso y de sabor tostado. Su color y su dulzor vienen del propio fruto.
Un sabor de casa
En las casas del norte la algarrobina está en el desayuno, en los jugos, en los postres y, por supuesto, en el cóctel de algarrobina con el que se celebra en familia. Es un sabor que se aprende de chico y que acompaña las reuniones de siempre.
Cómo la usamos en Piccoli
La algarrobina es la base de nuestro Cóctel de Algarrobina, el sabor más pedido de la casa, y también de nuestro Extracto de Algarrobina, pensado para la cocina de todos los días: endulzar el café, preparar postres o hacer el clásico algarrobina sour.
Elaboramos en Chiclayo, con insumos naturales del norte y el mismo cuidado de la primera botella. Tradición que vive.

Protagonista
Extracto de Algarrobina
Desde S/ 13.00



